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Nutrición Psiquiátrica ó Psiquiatría Nutricional: Todo lo que necesitas saber

Nutrición Psiquiátrica ó Psiquiatría Nutricional: Todo lo que necesitas saber | VidaBirdman

La Nutrición Psiquiátrica, explicada:

Como bien se ha sabido a través de milenios de la humanidad, desde las ciencias más antiguas como el Ayurveda, la medicina china, la escuela de Hipócrates de medicina en la antigua Grecia y otras disciplinas antiguas, la nutrición es algo imprescindible en nuestra salud y bienestar pues es lo que nos da la energía día a día para vivir y darle a nuestro cuerpo lo necesario para funcionar, es así que los alimentos y cada cosa que entra a nuestras bocas llega a cada rincón de nuestras células, es algo que impacta muy profundo en nosotros. Ahí radica la importancia de tener una buena alimentación y es ahora cuando se está comprobado científicamente cómo ésta puede afectar en nuestras mentes.


¿Qué es la Nutrición Psiquiátrica?

La Nutrición Psiquiátrica es un nuevo campo científico y ésta nace a partir de dos grandes ramas de las ciencias de la salud, la nutrición y la psiquiatría. Lo que puede ofrecer esta nueva rama científica es bastante prometedor en cuanto a ofrecer un mejor tratamiento y nuevas oportunidades a las personas que viven con enfermedades mentales, algo bastante común hoy en día en todos lados.

¿Pero de dónde es exactamente que surge esta rama y en qué se fundamenta científicamente? Se ha creado una base de evidencia consistente de literatura observacional que afirma y confirma que la calidad de las dietas de las personas está relacionada con su riesgo de trastornos mentales comunes, como por ejemplo la depresión. Y no solamente se confirma eso sino que sucede igual en todos los países y grupos de edad. Esto quiere decir que se están implementando cambios en la dieta para la prevención y tratamiento de la depresión.

A la misma vez, la información apunta a que pueden ser de utilidad los nutracéuticos como tratamiento complementario para trastornos mentales y como monoterapias para padecimientos como el TDAH, que es conocido también como déficit de atención.

Existen nuevos descubrimientos e investigaciones enfocadas a comprender las vías biológicas que regulan las relaciones observadas entre la dieta, la nutrición y la salud mental y cómo apuntan al sistema inmunológico, la biología oxidativa, la plasticidad cerebral y el eje microbioma-intestino-cerebro como objetivo de alta importancia para intervenciones nutricionales.

Pero algo a tomar en cuenta es que este campo todavía está bastante limitado por falta de investigaciones, falta de datos y problemas metodológicos, como la heterogeneidad, la confusión residual, el error de medición y otros desafíos para medir y garantizar la adherencia dietética en estudios de intervención. También otra cosa es que se deben realizar intervenciones nutracéuticas y “psicobióticas”, de manera científica y rigurosa que también examine los factores predictivos de la respuesta que vaya teniendo el tratamiento.


¿Cuando nació la Psiquiatría Nutricional?

Es algo bastante reciente, se comenzó con estudios sencillos como la utilidad de la suplementación del omega 3 y el ácido fólico en trastornos de ánimo que se realizaron en décadas pasadas. También surge de los estudios pioneros que daban a la conclusión de conectar la calidad de la dieta con los trastornos mentales comunes como la depresión y la ansiedad. En las últimas investigaciones ya se ha dado un enfoque más a nutrientes aislados.

Se utilizó el término “psiquiatría nutricional o nutrición pisiquiátrica” precisamente para promover un nuevo campo de investigación centrado en el desarrollo de más contenido científico para enriquecer este campo tan potencial. Ha sido un camino un poco difícil desde que surgió ya que no se ha establecido un modelo de estudio determinante y definitivo. Lo que es un hecho es que la relación entre las dietas saludables y no saludables y la salud mental es algo contundente.

La ingesta baja de alimentos sanos, nutritivos y ricos en fibra e ingesta alta de alimentos procesados, azucarados y cargados de grasa se asocian con una mala salud mental.

La evidencia existente apoya en gran medida una relación causal entre la calidad de la dieta y la depresión en base a los criterios de Bradford Hill: la consistencia de hallazgos concordantes y tamaños de efecto entre culturas, géneros y grupos de edad con múltiples métodos utilizados para evaluar la calidad de la dieta y salud mental.

 

¿Qué recomendaciones existen hoy en día de la Nutrición Psiquiátrica?

La intervención que comprende el 'ModiMedDiet', llegó a la conclusión que de manera muy generalizada una dieta que es rica en verduras, frutas y granos enteros, con un énfasis en el aumento del consumo de pescado graso, aceite de oliva virgen extra, legumbres y nueces crudas sin sal es buena para nuestra salud mental.

 

Trastornos bipolares:

Se revisó en la literatura científica sobre suplementos nutricionales para el trastorno depresivo mayor y trastornos que incluyen depresión bipolar y encontraron poco apoyo para estos como monoterapias, pero llegaron a la conclusión de que había evidencia de la utilidad del ácido fólico, S-adenosil-metionina (SAM), ácidos grasos omega-3 y L- triptófano como terapias complementarias.

 

Depresión

Una revisión sistemática más reciente y un metaanálisis de nutracéuticos como terapias complementarias para la depresión confirmaron la eficacia de SAMe, omega 3, metilfolato y vitamina D, pero solo brindaron un apoyo limitado para el zinc, el ácido fólico, la vitamina C y el triptófano. Otro estudio también realizó una revisión sistemática reciente y un metanálisis de la literatura sobre el impacto a corto y largo plazo de la vitamina B12 y el folato como tratamiento para la depresión. Se llegó a la conclusión de que la evidencia no respaldaba estas vitaminas del grupo B como tratamiento a corto plazo, pero que podrían ofrecer cierto potencial preventivo a largo plazo.

 

Esquizofrenia y depresión bipolar

Lo que se ha encontrado sobre tratamiento de apoyo nutricional para esquizofrenia y depresión bipolar es por otros nutracéuticos con métodos de acción centrados en abordar las aberraciones patofisiológicas que caracterizan a muchos trastornos psiquiátricos, como la inflamación, el estrés oxidativo, la reducción de la neurogénesis y la disfunción mitocondrial, han demostrado ser muy prometedores. Por ejemplo, la N-acetil cisteína (NAC), un aminoácido biodisponible que regula al alza el glutatión y modula las vías glutamatérgica, neurotrópica e inflamatoria, ha demostrado una eficacia preliminar como tratamiento complementario en la esquizofrenia y la depresión bipolar, pero no en el trastorno depresivo mayor.

 

¿Cuáles son las vías metabólicas evidenciadas por las que funciona la Nutrición Psiquiátrica?

Ahora hablaremos sobre cuáles son las vías metabólicas implicadas en las enfermedades mentales y que se pueden alterar con la dieta. Esta es una visión general de la evidencia de las vías principales que se han estudiado hasta la fecha de la nutrición psiquiátrica. Aunque se describen como vías distintas, es probable que estas vías se superponen de forma sinérgica y que interactúen entre sí.

 

Inflamación

La crónica de bajo grado, caracterizada por un aumento en las citoquinas proinflamatorias y en las proteínas de fase aguda, está implicada en el desarrollo de la depresión, la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Las causas de esta inflamación son multifacéticas e incluyen varios factores del estilo de vida, como el estrés psicológico, el tabaquismo, la obesidad, la falta de sueño y, de especial relevancia para la presente discusión y la mala alimentación. Los resultados de grandes estudios observacionales sugieren que los patrones dietéticos saludables, como la dieta mediterránea, que son más altos en ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y omega 6), fibra, frutas y verduras están asociados con niveles más bajos de marcadores inflamatorios. Además, los patrones dietéticos mediterráneos mejoran significativamente los marcadores de inflamación en los estudios de intervención.

 

El estrés oxidativo

El estrés oxidativo y nitrosativo está implicado en varias enfermedades crónicas y parece ser relevante para las enfermedades mentales. Las poblaciones esquizofrénicas han salido bajas en niveles de glutatión en el cerebro, también se encuentra desorganizado el metabolismo del glutamato y aumentado el estrés oxidativo. Se reportan resultados similares en poblaciones deprimidas, con niveles más altos de marcadores de estrés oxidativo observados, así como niveles más bajos de antioxidantes, como vitamina E, vitamina C, coenzima Q10 y glutatión, en comparación con controles sanos. Además, un reciente metaanálisis de 115 estudios informó una menor capacidad antioxidante en pacientes deprimidos durante los episodios agudos. Dada la abundancia de compuestos antioxidantes presentes en alimentos como las frutas y verduras, esta es una vía que podría ser modulada a través de medios dietéticos.

 

Plasticidad cerebral

La neurogénesis, particularmente en el hipocampo, se asocia con el aprendizaje, la memoria y la regulación del estado de ánimo, mientras que la neurogénesis alterada está implicada en la enfermedad mental. El factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC), así como otras neurotrofinas (por ejemplo, bcl-2 y el factor de crecimiento endotelial vascular) se sugieren para mediar la neurogénesis del hipocampo.

Actualmente hay una investigación clínica limitada del efecto de la dieta en esta vía; sin embargo, la evidencia preliminar apoya el papel de la dieta en la mejora de los niveles de FNDC. Por ejemplo, una intervención dietética de 4 semanas para aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en carotenoides (ocho porciones diarias) en personas con esquizofrenia resultó en niveles séricos más altos de FNDC que en el grupo control. Además, una investigación epidemiológica en adultos mayores ha demostrado una asociación entre una dieta deficiente y una reducción del volumen del hipocampo. Además de poseer propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, los nutrientes, como los ácidos grasos omega 3, los polifenoles, la L-teanina y la vitamina E, también pueden estimular la neurogénesis, mientras que las dietas ricas en energía con alto contenido de grasa y azúcar simple impiden este proceso. La comida chatarra es un ejemplo de los alimentos que son bastante malos para este tipo de padecimientos.

 

Disfunción de la Mitocondria

La producción, el tamaño y la distribución de la energía mitocondrial disminuida se asocian con depresión, esquizofrenia y pueden ser particularmente relevantes para el trastorno bipolar. Estos cambios podrían ser el resultado de la reducción de la capacidad antioxidante y de un aumento mediado por citoquinas proinflamatorias en el oxígeno derivado de la mitocondria y los radicales libres de nitrógeno, lo que sugiere una disfunción mitocondrial impulsada por la inflamación y el estrés oxidativo. Compuestos dietéticos y nutracéuticos tales como coenzima Q10, ácido α-lipoico, carnitina, creatina, resveratrol, NAC y algunos otros antidepresivos regulan la función respiratoria mitocondrial en modelos animales.

 

Microbiota, alimentos fermentados y salud mental

El Papel de la microbiota intestinal es algo que se conoce desde hace poco, esto fue hace una década, antes de las hipótesis científicas se hablaba da la manipulación intencional de la microbiota intestinal y que ésta podría proporcionar valor terapéutico a los humanos con depresión y con estados de fatiga. Sin embargo, ya muchos de los mecanismos propuestos han confirmado que los alimentos fermentados poseen microbios que resultan beneficiosos y que podrían influir en el estado de ánimo o la fatiga.

Aquí una breve lista del por qué los alimentos fermentados ayudan:

  • Protección directa de la barrera intestinal.
  • Influencia en el estado antioxidante local y sistémico, reducción de la peroxidación lipídica.
  • Producción neuroquímica directa, producida por microbios, por ejemplo, ácido gamma-aminobutírico (GABA).
  • Influencia indirecta sobre el neurotransmisor o producción de neuropéptidos.
  • Prevención de alteraciones inducidas por el estrés en general en la microbiota intestinal.
  • Activación directa de vías neurales entre el intestino y cerebro.
  • Limitación de la producción de citoquinas inflamatorias.
  • Modulación de productos químicos neurotróficos, incluyendo factor neurotrófico derivado del cerebro.
  • Limitación de la malabsorción de carbohidratos.
  • Mejora del estado nutricional, por ejemplo ácidos grasos omega-3, minerales, dietéticos y fitoquímicos.
  • Limitación del sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, promueve un balance saludable.
  • Reducción de la carga de aminas o toxinas urémicas;
  • Limitación de patógenos gástricos o intestinales (por ejemplo, Helicobacter pylori).
  • Propiedades analgésicas.

Además, en otros estudios se han demostrado que los microbios probióticos orales pueden disminuir ansiedad y estrés. Todo esto se relaciona con el ya hablado eje microbioma-intestino-cerebro.

 

Un nuevo horizonte de la nutrición

La conclusión a todo esto es que todavía queda bastante por estudiar e investigar y sobre todo re afirmar con modelos replicables las rutas metabólicas por las que la Psiquiatría Nutricional funciona ya que al ser algo tan nuevo todavía faltan algunas bases científicas por confirmar aunque ya estén mencionadas.

Si prestamos atención, casi todo lo que piden éstos tratamientos nutricionales son una dieta mayormente basada en plantas o alimentos de origen vegetal, muy pocos alimentos de origen animal y nada de alimentos altamente procesados. Se tiene que realizar una inclinación por un estilo de vida vegano o vegetariano para mejorar la salud. Lo que nos indican todos estos estudios es que debemos de frecuentar y promover una dieta con base en alimentos de origen vegetal equilibrada y tratar de evitar a toda cosa los factores que suprimen y afectan las rutas metabólicas que afectan a nuestra salud mental.

 

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Bibliografía:

    1. Marx, W., Moseley, G., Berk, M., & Jacka, F. (2017). Nutritional psychiatry: the present state of the evidence. Proceedings of the Nutrition Society, 76(4), 427-436.
    2. Zepf, FD, Hood, S., & Guillemin, GJ (2015). Food and your mood: nutritional psychiatry. The Lancet Psychiatry, 2(7), e19.
    3. Selhub, EM, Logan, AC, & Bested, AC (2014). Fermented foods, microbiota, and mental health: ancient practice meets nutritional psychiatry. Journal of physiological anthropology, 33(1), 2.
    4. Sarris, J., Logan, AC, Akbaraly, TN, Amminger, GP, Balanzá-Martínez, V., Freeman, MP, ... & Nanri, A. (2015). Nutritional medicine as mainstream in psychiatry. The Lancet Psychiatry, 2(3), 271-274.
    5. Jacka, F. N. (2017). Nutritional psychiatry: where to next?. EBioMedicine17, 24-29.

 

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1 comentario

  • Alberto el

    Muy interesante!!!

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